Roma, 2006. Polvo de ladrillo flota en el ambiente. Rafael Nadal se deja caer sobre su espalda, con los brazos extendidos. El Foro Itálico ruge a su alrededor.
Es una escena congelada en el tiempo. Vale la pena recordar cómo llegamos a ese punto.
Retrocedamos a 2004, en Miami. Un Nadal adolescente sorprende al No. 1 mundial Roger Federer, venciendo 6-3, 6-3 en su primer duelo. Es una sorpresa que irá creciendo hasta convertirse en una de las rivalidades más emblemáticas del tenis.
En 2005 ya están intercambiando golpes. Federer sigue siendo el jugador dominante, pero Nada está ascendiendo a toda velocidad, especialmente sobre tierra batida. Montecarlo. Barcelona. Roland Garros. El español empieza a construir algo fantástico, una fuerza que hasta a Federer le cuesta contener.
Avancemos al 14 de mayo de 2006.
El camino hasta la final muestran la realidad. Nadal vuela, cediendo apenas una manga. Federer lucha, sobreviviendo en batallas a tres mangas ante Nicolás Almagro y David Nalbandian.
El escenario está listo. La expectación es máxima. Sin embargo, ni siquiera en ese momento, nadie podría haber previsto lo que iba a suceder.
Tras su derrota en Montecarlo, Federer buscó un planteamiento más agresivo en su siguiente choque en Roma. El suizo dio un paso al frente sin miramientos, acumulando 84 subidas a la red y atrapando el 64% de esos puntos en un partido de cinco horas. Durante amplios períodos de tiempo, parecía bajo control. Su derecha dictaba el juego, moviendo a Nadal por la pista con habilidosos ángulos.
Federer ganó el primer set con un tiebreak impecable. Además, dominó 4-2 en un segundo set que no pudo cerrar. Pese a todo, se hizo con el cuarto parcial 6-2 y forzó una manga decisiva. En el quinto set controló 4-1 antes de tener dos puntos de partido sobre el saque de Nadal con 5-6, 15/40, anulados ambos con errores propios.
Después, Federer lideró 5/3 en el tiebreak del quinto set. Pese a todo, se le escapó. Tres errores. Cuatro puntos seguidos para Nadal. Adiós al título.
"Creo que me precipité en el segundo", dijo Federer en rueda de prensa acerca de los puntos de partido. "He intentado conectar un golpe ganador, por qué no. Ya había tenido un punto de partido, pensé que debía ir a por ello. No intenté un ganador del todo, pero quise jugar agresivo y llegué un poco tarde".
"Con el primero me sentí más decepcionado porque estaba bien colocado, no quería buscar el ganador al 100%. Quise jugar sólido, con mucho efecto liftado sobre su revés y largo. No pude hacerlo a tiempo. Fue una pena".
Nadal rodó por la tierra batida después de la victoria y fue a abrazarse con su equipo. El triunfo supuso la 53ª victoria seguida del español en arcilla, igualando un récord de Guillermo Vilas. Además, situó al balear mano a mano con Björn Borg con 16 títulos ganados antes de cumplir 20 años.
"Pude haber perdido. He ganado, pero pude perder", dijo Nadal en la rueda de prensa posterior al partido. "He ido por detrás muchas veces. He jugado muy bien, pero ha sido un partido muy duro. Jugué bien en los momentos importantes. Fui agresivo cuando lo necesitaba, cuando tuve que remontar 1-4, creo que eso cambió las cosas. Así es el deporte. Ocurrió en Miami para mí, hoy ha sucedido en mi favor. En esto consiste la final".
Nadal ganaría 81 partidos consecutivos sobre tierra batida. Sería Federer el encargado de romper la racha en Hamburgo en mayo de 2007.