No hay muchos jugadores que hayan llevado la bandera de su país por el ATP Tour como Kei Nishikori.
Durante casi dos décadas, la estrella japonesa fue una figura habitual en los grandes escenarios y uno de los jugadores más competitivos del circuito, lo que lo convirtió en un pionero en el tenis asiático. El primer japonés en ingresar en el Top 10 del PIF ATP Rankings y el primer asiático en alcanzar la final de un Grand Slam, terminó con una sequía de casi un siglo para dar una medalla olímpica a su país en el deporte de la raqueta.
Si la talla de 1,78 m. no le permitía generar tanta potencia como sus rivales, lo contrarrestaba con un espíritu de lucha incansable. Su hambre de victorias inspiró a toda una generación de jugadores japoneses, incluyendo a la antigua No. 1 del mundo Naomi Osaka o a la figura de la #NextGenATP Rei Sakamoto, además del resto de Asia y por todo el mundo.
Como broche a su carrera, a sus 36 años puso punto final en casa, en el Kinoshita Group Japan Open Tennis Championships de Tokio, un torneo que ganó en 2012 y 2014 frente a un entregado público en el Ariake Coliseum.
Nishikori creció en Shimano y empezó a jugar al tenis a los cinco años, cuando su padre le puso una raqueta en la mano. Su trayectoria hasta el nivel profesional empezó con un viaje alrededor del mundo: a los 14 años, no hablaba ni una sola palabra de inglés, se mudó a Florida para entrenar en la Academia IMG. Más allá de la barrera idiomática, Nishikori dejó que su raqueta hablara.
Después de convertirse en profesional en 2007, se distinguió por ser una figura del circuito discreta y tranquila. A lo largo de su carrera, Nishikori conquistó 12 títulos ATP Tour y llegó a 15 finales más, incluyendo cuatro en torneos ATP Masters 1000. Se clasificó a las Nitto ATP Finals en cuatro ocasiones y fue semifinalista en dos ocasiones. En total, ganó 452 partidos ATP Tour.
Pero hay una estadística que dice más que cualquier trofeo.
Nishikori ganó el 72,5% (158-60) de los sets decisivos que jugó durante su Carrera, la tercera mejor marca de la historia, únicamente superada por los miembros del Club de los No. 1 ATP Bjorn Borg (73,4%) y John McEnroe (72,8%), según el índice de victorias y derrotas Infosys ATP. También ganó el 78,4% (29-8) de los quintos sets que disputó.
El espíritu de lucha, que lo distinguió, alcanzó su momento de esplendor en la temporada 2014, la mejor de su carrera.
Nishikori registró un récord de 54-14, en un año en el que conquistó cuatro coronas, pero su gran actuación llegó en el US Open. Necesitó cinco sets para sobrevivir a Milos Raonic en cuarta ronda, luego derrotó a Stan Wawrinka en cuartos de final. Y el destino le deparó un siguiente cruce con el No. 1 del mundo Novak Djokovic.
Nishikori había pasado más de ocho horas en pista en sus dos enfrentamientos anteriores, pero no dio síntomas de fatiga ni dejó que la humedad y el calor le pasaran factura en la Arthur Ashe. El japonés sorprendió a Djokovic en cuatro vibrantes sets para convertirse en el primer asiático de la historia en alcanzar una final de Grand Slam. A pesar de caer en la última ronda frente a Marin Cilic, esa proeza aumentó su reconocimiento y amplió los límites para cualquier jugador japonés o asiático.
“Mucha gente [japonesa] sigue el tenis por él. Es una superestrella”, reconoció Sakamoto, que derrotó a Nishikori en la última ronda de la previa del US Open este año. “En 2014 yo aún era joven, pero vi a Kei jugar un torneo increíble. Sinceramente, crecí viéndolo jugar y fue mi ídolo durante toda mi vida”.

Nishikori celebra su victoria ante Djokovic en semifinales del US Open 2014. Foto: Julian Finney/Getty Images.
Nishikori cerró aquella temporada, clasificándose a las Nitto ATP Finals por primera vez, lo que le permitió ser el primer asiático en estar en el prestigioso torneo de final de año.
En marzo de 2015, Nishikori ascendió hasta la posición más alta de su carrera como No. 4 del mundo, el techo de cualquier hombre asiático. Acabó la temporada dentro del Top 5 del PIF ATP Rankings y otros dos más en el Top 10 mundial.
Nishikori, que coincidió con la época de esplendor del ‘Big 3’, logró siete victorias frente a Roger Federer, Rafael Nadal y Djokovic, derrotando al suizo en tres ocasiones y tanto a Nadal como a Djokovic dos veces. Dos de esos triunfos se sitúan entre los más destacados de su carrera: la semifinal del US Open 2014 ante Djokovic y el partido por la medalla de bronce en los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro 2016 frente a Nadal.
Esa medalla fue la primera para Japón en unos Juegos Olímpicos en tenis en 96 años. Cinco años después, con la celebración Tokio 2020 (una temporada después debido al COVID-19), Nishikori alcanzó los cuartos de final en casa, en un camino que empezó sorprendiendo al quinto favorito Andrey Rublev.

Nishikori posa con la bandera de Japón, tras derrotar a Nadal en el partido por la medalla de bronce en Río 2016. Foto: Julian Finney/Getty Images.
En su mejor momento, su velocidad, timing y habilidad para pegar pronto a la pelota le permitió dictar su juego ante rivales de condiciones físicas superiores. No fue ajeno a las lesiones, que llegaron avanzada su carrera, y aún así encontró la forma de seguir ganando. Y es que su longevidad es parte también de su legado.
En 2025, seis años después de haber logrado su título ATP Tour más reciente en Brisbane, Nishikori se presentó en la final de Hong Kong a los 35 años, derrotando por el camino al tercer favorito Karen Khachanov.
La persistencia tomó una relevancia de tanto calibre como sus victorias. Y en el tramo final de su carrera no desistió y siguió compitiendo en el ATP Challenger Tour.
“Mi amor por el tenis y creer que podía ser un mejor jugador siempre me hicieron volver a pista”, escribió Nishikori, tras anunciar su retirada el pasado mes de abril. “Sinceramente, desearía seguir con mi carrera. Aún así, miro hacia atrás hasta ahora y puedo decir con orgullo que lo he dado todo”.
“Estoy realmente feliz de haber vivido este camino”.
Ese camino que ningún japonés había recorrido antes y que espera que muchos más puedan seguir.