El Viaje De Nadal A Las 1.000 Victorias

El español se convierte en el cuarto jugador que alcanza los 1.000 partidos ganados en la Era Abierta

Dave Seminara

La resistencia y la perseverancia son atributos de los grandes campeones. Son palabras que Rafael Nadal conoce bien. Desde temprana edad, su tío y entrenador Toni Nadal dejó claro que es elección del jugador aguantar o rendirse.

La resistencia de Nadal puede medirse por los ríos de sudor que ha vertido en pistas de todas las superficies desde Mallorca a Montreal pasando por medio mundo. Antes de golpear la primera pelota, sus rivales pueden advertir el sudor brotando por cada poro de su cuerpo. Una gota detrás de otra.

Pueden contemplar su energía natural, la intensidad en sus ojos, y sentir que están ante un desafío. Esa sensación de temor se intensifica poniendo a prueba el corazón en sus rituales previos al partido - con enérgicos saltos, su icónico sprint hacia la línea de fondo tras el lanzamiento de la moneda, e incluso con la colocación de sus botellas tiene una impronta de autoridad inminente. El hábito habla de una preparación meticulosa.

En su autobiografía ‘Rafa’, el español resume con claridad su aproximación al deporte: “El tenis es mi pasión, pero también pienso en ello como mi trabajo, una labor que trato de hacer con la misma honestidad que tendría si trabajara en el negocio de cristalería de mi padre o en la tienda de muebles de mi abuelo”.

Esta tarde en el Rolex Paris Masters, Nadal firmó otra gran jornada de trabajo logrando su victoria No. 1.000 en el ATP Tour tras batir a Feliciano López. El toledano, armado con un poderoso juego zurdo, saltó a la pista con cierta esperanza e incluso llegó a hacerse con el primer set. Sin embargo, como ha ocurrido con tantos rivales de Nadal con anterioridad, salió derrotado de la pista.

Centenares de jugadores alrededor del mundo conocen bien este sentimiento, dado que Rafa ha conseguido frenar sus pasos desde Alicante a Zagreb durante casi 20 años. Su innata capacidad para sufrir y resistir no es algo nuevo. Compitiendo en el Campeonato de España para menores de 14 años, el mallorquín se rompió el dedo en la primera ronda, pero logró ganar el torneo, agarrando la raqueta con apenas cuatro dedos.

Con el paso de los años Nadal resistiría muchas más lesiones - sus rodillas, muñecas, pies, espalda y tantas otras partes de su cuerpo que le han frenado en ciertos momentos - dando alas a los escépticos, voces que defendían que nunca tendría una carrera larga con un estilo de juego tan exigente a nivel físico. Es posible que ningún otro campeón de este calibre haya afrontado y finalmente silenciado tantas palabras como ha hecho Nadal.

El camino de Rafael Nadal Parera hasta las 1.000 victorias comenzó oficialmente a la edad de 15 años ganando la primera ronda del Mallorca Open ante Ramón Delgado, un paraguayo por entonces situado en el No. 81 mundial. Su victoria le reportó 15 puntos del FedEx ATP Rankings y un cheque de 5.850$.

Fue el gran inicio de un chico decidido a desarrollar una carrera profesional, aunque su madre insistiera en su deseo de que fuera a la universidad. La decisión estaba tomada cuando (supuestamente) Rafa olvidó por error sus libros de escuela en una avión y decidió que su tiempo en las aulas había terminado. Con uno 122 millones de dólares en premios y bastantes acuerdos de patrocinio después, nadie ha vuelto a cuestionar la decisión.

Un año después de su primera victoria ATP, en 2003, logró avanzar a la tercera ronda de Wimbledon y terminó la temporada a las puertas del Top 50 con apenas 17 años. Sus fornidos bíceps todavía no estaban allí, como tampoco aparecían los pantalones pirata ni las camisetas sin mangas que se convertirían en su seña de identidad durante algún tiempo. Los primeros escépticos de Nadal le etiquetarían como un especialista de tierra, incluso un escritor llegó a definirle como un “luchador beligerante y nada elegante”.

Sin embargo, cuando Nadal alcanzó cuatro finales de Wimbledon en cinco años entre 2006 y 2011 (no compitió en 2009), alzando dos títulos, sus detractores no podían sostener la teoría de que solamente rendía en polvo de ladrillo. Cuando comenzó a batir a Roger Federer con regularidad sobre hierba y pista dura, algunos miembros de la prensa y en las altas esferas del tenis reaccionaron con cierta hostilidad.

Después de todo, nunca antes se había visto una figura tan musculosa de gran carácter como la suya. GQ describió a Nadal como “una masa de músculo volando sobre arcilla… todo bíceps y pantalones”. Un redactor de Sports Illustrated comparó su ascenso en Wimbledon con el de “un matón callejero chocando con un cotillón”.

Cuando Nadal se topó con múltiples lesiones en 2012 y de nuevo entre 2014 y 2017, muchos agoreros observaron cómo su salvaje estilo de juego estaba comenzando a pasar factura y excluyeron la posibilidad de una larga carrera. Algunos de los escépticos de Nadal comenzaron a escribir su epitafio deportivo tan pronto como en 2015, cuando firmó rápidas eliminaciones en Wimbledon y en el US Open.

Los volvimos a escuchar de nuevo en 2016, cuando Nadal perdió ante Fernando Verdasco en la primera ronda del Abierto de Australia y más avanzada la temporada al ceder ante Lucas Pouille en el US Open. Incluso un reportero llegó a preguntarle por qué no podía seguir compitiendo a su mejor nivel en los grandes partidos.

Pero incluso en sus ‘peores’ años, Nadal seguía ganando Roland Garros, su maison, y sumando triunfos en pistas de medio mundo para convertirse en una figura inamovible del Top 10, donde ostenta una plusmarca de 789 semanas consecutivas (y subiendo).

Ha ganado más de 60 partidos por temporada en nueve ocasiones, llegando a firmar su mejor marca en 2008 con 82 victorias. Desde que no levantara un Grand Slam en 2015 y 2016, ha logrado responder con otros seis majors y está lejos de haber terminado su camino con 34 años. Nadal lo dejó claro recientemente en ATPTour.com: “Lo normal es no ganar, y yo eso siempre lo tengo muy presente”.

Esa afirmación es aplicable a la mayoría de los jugadores pero no al zurdo de Manacor. Durante los últimos 15 años, ha logrado una media de 64 triunfos por temporada. Eso definitivamente no es lo normal, pero nada sobre Rafa lo es. Sus impresionantes estadísticas, sus victorias y sus títulos no son lo más impactante, es haberlo hecho con clase, humildad y deportividad.

De hecho, se podría decir que los mejores momentos de Nadal no se han producido después de ninguna de sus 1.000 victorias, sino tras algunas de sus 201 derrotas. Por ejemplo, cuando perdió ante Steve Darcis, por entonces No. 135 mundial, en la primera ronda de Wimbledon en 2013, estaba claramente afectado por una lesión de rodilla. Cuando los periodistas le preguntaron sobre la lesión tras el partido él se negó a poner excusas, como siempre ha hecho. “No es el momento correcto para hablar sobre mi rodilla”, dijo. “Lo único que puedo hacer es felicitar a mi rival. No es una tragedia, he perdido y es parte del deporte”.

Ese tipo de deportividad le ha granjeado legiones de seguidores alrededor del mundo, incluyendo a muchos conversos que quizá no le apoyaban en los tiempos del pantalón pirata. Es un tipo duro lleno de contradicciones: le gusta vestir de rosa y adora cocinar; le asustan los perros y pisar las líneas de la pista; disfruta tomando un baño helado antes de los encuentros. Ha ganado 1.000 partidos y puede firmar esos mismos autógrafos en cada torneo.

"Si todo va bien, tendremos tiempo de analizar [quién es el mejor de siempre] cuando acaben nuestras carreras" 
Rafael Nadal

Su resistencia ha permitido a los aficionados al tenis poder conocerle durante muchos años. Con sus manías supersticiosas, su agradable acento y su elegancia al reconocer el mérito de sus rivales incluso tras derrotarles con claridad, sentimos que le conocemos como si fuera un miembro de nuestra familia. Estos días, los escépticos de Nadal son una especie en extinción, relegados a murmurar para sí mismos en paradas de autobús e instituciones mentales, si es que todavía alguien puede encontrarlos”.

¿Superará a Lendl, Federer y Connors en la lista histórica de victorias? Con un 83.2%, su porcentaje de triunfos es superior al de Lendl (81.5%), Connors (81.8%) y Federer (82.1%). Conforme se acercan al final de sus carreras, el porcentaje de triunfos de los jugadores tiende a decaer, así que esta comparación puede ser prematura. No obstante, cabe destacar que Nadal ha mantenido estas cifras compartiendo escenario durante gran parte de su carrera ante Federer y Novak Djokovic, dos de los mayores campeones de la historia.

La capacidad de Nadal para romper el récord de victorias dependerá tanto de su familia y su equipo como de su propio rendimiento. Quizá el éxito de ningún otro jugador se haya visto tan influenciado por su vida familiar y la cercanía de su equipo, relaciones que le han mantenido sano y motivado. El tenis es un deporte individual, pero el equipo de Nadal es la tribu que le ha convertido en el campeón que es.

La victoria No. 1.000 de Nadal es un reflejo de su resistencia. Pero no se limitará a dar una vuelta de honor. Al ser preguntado por ATPTour.com sobre su lugar en la historia del tenis al ganar su 13er título de Roland Garros, su humildad ocupó la respuesta como siempre ha hecho.

“Sinceramente, tampoco me importa mucho”, dijo sobre sus récords. “Estoy feliz con mi carrera. A día de hoy, está claro que estoy entre los dos (mejores jugadores en la historia del tenis). Ya veremos qué pasa en los siguientes años: qué hace Djokovic, qué hace Federer cuando vuelva y qué sigo haciendo yo. Si todo va bien, tendremos tiempo de analizarlo cuando acaben nuestras carreras”

Con todo el debido respeto a Nadal, podría ganar otros 20 Grand Slam y otros 1.000 partidos y no declararse a sí mismo el mejor de todos los tiempos sobre su lecho de muerte. Pero muchos otros, incluyendo muchos de los escépticos de Nadal, ya lo habrá hecho.

Estadísticas & Récords

 

No. 100: 2005 (19 años)

Un mes después de su primer título de Roland Garros, Rafael Nadal consiguió su victoria 100 tras derrotar al estadounidense Hugo Armando por 6-1, 6-2 en la segunda ronda de Stuttgart. Fue su victoria No. 30, además, de las 81 consecutivas que encadenó entre 2005 y 2007.

No. 200: 2007 (20 años)

Nada más levantar la corona en el Masters 1000 de Indian Wells, el español sumó su victoria 200 en la cuarta ronda de Miami frente al argentino Juan Martín del Potro por 6-0, 6-4. Fue su primer duelo ante el futuro campeón del US Open.

No 300: 2008 (22 años)

Nadal logró su victoria 300 después de hacer frente a 35 saques directos frente a Ivo Karlovic en los cuartos de final en The Queen’s Club 6-7(5), 7-6(5), 7-6(4). El español ganó su primer trofeo en hierba antes de derrotar a Roger Federer en la final de Wimbledon poco después.

No. 400: 2009 (23 años)

Nadal perdió en su estreno en Copa Davis en 2004, pero desde entonces cuenta con una racha de imbatibilidad tras 29 partidos. Una de esas victorias fue en la final de 2009 frente a la República Checa en Barcelona, donde batió a Tomas Berdych por 7-5, 6-0, 6-2. Fue la 400 de su carrera.

No. 500: 2011 (24 años)

Nadal celebró otra cifra histórica en Barcelona, en este caso las 500 victorias tras derrotar al croata Ivan Dodig en semifinales del ATP 500 por 6-3, 6-2. El español permaneció imbatido en ocho ediciones del Barcelona Open Banc Sabadell entre 2005 y 2013. Ganó tres títulos más entre 2016 y 2018.

No. 600: 2013 (26 años)

Después de estar seis meses sin jugar, Nadal completó una increíble vuelta en 2013, ganando 10 títulos y terminando el año como No. 1. Su victoria 600 la firmó en marzo en el BNP Paribas Open, al superar en la final a Juan Martín del Potro por 4-6, 6-3, 6-4.

No. 700: 2014 (28 años)

Nadal necesitó sólo 15 meses y 113 partidos para sumar otras cien, pero no fue fácil rubricar su victoria 700. Fue en primera ronda de Wimbledon ante Martin Klizan, donde el manacorí tuvo que remontar un set en contra 4-6, 6-3, 6-3, 6-3 en tres horas.

No. 800: 2016 (30 años)

Nadal se convirtió en el octavo jugador en unirse al club de las 800 victorias tras derrotar a Thomaz Bellucci en los cuartos de final de los Juegos Olímpicos de Río por 2-6, 6-4, 6-2. Nadal, que había ganado el oro en solitario en Pekín 2008, se colgó el oro también en dobles con Marc López.

No. 900: 2018 (32 años)

Su victoria 900 llegó en Roland Garros frente a Richard Gasquet. Nadal, que mejoró su récord a 16-0 frente a rivales franceses con un triunfo por 6-3, 6-2, 6-2, acabaría ganando su undécimo trofeo en París.

No. 1000: 2020 (34 años)

Igualando la mejor marca de su carrera, Nadal apenas necesitó 113 partidos para pasar de las 900 a las 1.000 victorias, alcanzando la hazaña al batir a su compatriota Feliciano López por 4-6, 7-6(5), 6-4 en su primer partido del Rolex Paris Masters.

Homenaje

Roger Federer:

"Siempre he tenido el mayor respeto por mi amigo Rafa como persona y como campeón. Como mi mayor rival durante muchos años, creo que nos hemos forzado el uno a otro a ser mejores jugadores. "

Novak Djokovic:

"Algunos de los partidos que hemos disputado han sido un punto de inflexión en mi carrera. Siento que me ha hecho replantear mi juego… Esos encuentros también me han convertido en el jugador que soy hoy, sin duda. "

Stefanos Tsitsipas:

"[Me asombra] la intensidad, su espíritu de lucha, su velocidad, su movilidad en la pista… no es fácil conectar ganadores o jugar tiros agresivos que van a ser bolas más defensivas."

Roberto Bautista Agut:

"Es un ejemplo para todos… Todo el deporte español está muy orgulloso de él."

Matteo Berrettini:

"Creo que es el mayor luchador en la historia de este deporte… Lo admiro, la forma de estar en pista. Su actitud se acerca a la perfección."

Diego Schwartzman:

"Es como un león medio de la jungla. Es un luchador. Siempre sabe cómo jugar en los momentos importantes."

Andrey Rublev:

"Para mí es el mejor deportista, no solo tenista, el mejor atleta de la historia."

Pablo Carreno Busta:

"Lleva muchos años jugando a un gran nivel, sorprendiéndonos cada temporada. ¡Es único! También es una gran persona. Tengo suerte de conocerlo bastante bien y haber compartido muchos momentos con él."

John Isner:

"Derrotar a Nadal en tierra es de lo más duro en el deporte… Pero también es difícil para Rafa, porque cada vez que sale, los rivales no tienen nada que perder. Eso es lo que lo hace tan grande."

Albert Ramos-Vinolas:

"Siempre demuestra que es de otro planeta. Cuando te enfrentas y peloteas cono él, aunque sea tres bolas, puedes ver que la pelota que vuelve es de otro mundo."

Sebastian Korda:

"Es mi gran ídolo. Es una de las razones por las que juego al tenis… Es un competidor increíble. Gracias a él, tengo la mentalidad de no rendirme nunca."

David Ferrer:

"Desde antes de entrar a pista se te hace una montaña rusa, porque ya está calentando, dando saltos y a nivel mental te deja un poco mermado. Sabes que te va a hacer jugar hasta la última pelota. Rafa es mentalmente el mejor que ha existido."

Nicolas Massu:

"Rafa, además de ser un gran jugador, es una gran persona, un gran luchador, un ejemplo para los jóvenes… Nunca acepta la derrota."

Carlos Moya:

"Al ganarme él estaba muy tímido, muy nervioso y me dijo que lo sentía. También entendí que fue la primera de las muchas veces que me iba a ganar. Ha cumplido de sobra todo lo que prometía en esos momentos."

Guillermo Coria:

"Jugar contra él era una batalla tenística y física. Era una partida de ajedrez, cada punto era eterno, tenía que ganar el punto cinco veces y era un desafío espectacular."

Juan Carlos Ferrero:

"Incluso en un día malo consigue competir casi todos los puntos, aunque no esté fino a nivel tenístico. Rafa es el rey en saber adaptarse a cualquier situación del partido."

Nicolas Almagro:

"Jugar un partido con Rafa es una experiencia que te va a llevar siempre al límite. Es un jugador que te exige en todo momento desde el calentamiento hasta la última bola."

Andre Agassi:

"Es como un boxeador que no para de pegar. Es totalmente agotador para el rival."