Haber acariciado la gloria con la yema de los dedos, no impide a Martín Landaluce hacer una lectura positiva de su primera aventura en Roland Garros. El español estuvo a sólo dos puntos de reservar una plaza en cuarta ronda frente a Juan Manuel Cerúndolo, en un partido con un dramático final que se decidió en el tie-break del quinto set, después de casi seis horas de juego.
“Creo que es una de las derrotas más duras en todos los sentidos, porque al final tienes que estar mucho tiempo en pista (5 horas y 58 minutos) y hay muchas emociones, tantos tie-breaks y se deciden por pequeños detalles. Es difícil”, valoró el español de 20 años nada más caer por 6-4, 6-7(7), 7-6(4), 6-7(4), 7-6(10-8). “Pero estoy contento por cómo he trabajado todo el partido. Creo que me he demostrado a mí mismo cosas muy grandes, y me voy realizado y satisfecho con cómo trabajo, con cómo me comporto en la pista”.
“Tengo muchas cosas para mejorar, muchos detalles que podía haber hecho diferentes y que, al final, con todo el cúmulo de emociones y de cansancio encima siempre hay alguien que está un pelín por encima o un pelín por debajo”, continuó explicando sobre su derrota en tercera ronda. “Parecía que yo iba con mejor dinámica, pero bueno, por detalles se ha escapado”.
Ese comportamiento que subraya Landaluce reside en su capacidad de resistencia, de no abandonar cuando todo parecía perdido. En los tres partidos que disputó sobre la tierra batida francesa tuvo que batallar hasta el quinto set. En primera ronda sobrevivió a Juan Carlos Prado Ángelo por 6-3, 4-6, 6-2, 6-7(3), 6-4, mientras que en segunda ronda logró darle la vuelta a dos sets en contra frente a Vit Kopriva por 1-6, 2-6, 6-4, 7-5, 6-0.
“Me llevo esa capacidad para estar siempre ahí, para disfrutar de momentos difíciles, para comportarme bien en la pista”, indicó como aprendizaje en este Roland Garros. “He disfrutado mucho este torneo, aun teniendo partidos tan difíciles y he remontado situaciones que creo que poca gente es capaz por lo difícil mentalmente que es y me he demostrado a mí mismo que puedo ser muy estable, que físicamente puedo estar las horas que hagan falta, acabo bien los partidos”.
Su única experiencia en un cuadro principal de un torneo de esta categoría se remontaba al Abierto de Australia 2025, donde tras superar la previa, cedió frente al No. 258 del mundo James McCabe. Algo más de un año después, pudo sacarse la espina y brillar con luz propia en París.
“Lo que más he aprendido es lo fuerte que puedo llegar a ser y creo que me he ganado bastante respeto dentro del circuito. Para mí es importante habérmelo ganado, sigo teniendo la misma confianza, pero mucha más fuerza de la que tenía antes”, señaló sobre una semana en la que estrenó su casillero de victorias en los Grand Slam.
Pero, ¿hay algo de lo que se arrepiente? “No lo he pensado mucho... Quizás, no haber hecho más turismo los días previos con la familia”, respondió de forma espontánea. “Me hubiese gustado haber ido todos juntos a Notre-Dame o la Torre Eiffel, que sólo he ido una o dos veces. Y un montón de sitios que están de moda, cenar en buenos restaurantes… lo haré los próximos años, porque seguro vendré con más tiempo”.
De momento, el español se despide de París en la posición más alta de su carrera. No obstante, en estos momentos se encuentra en el No. 56 del PIF ATP Live Rankings, trece escalones más arriba de cómo llegó al Grand Slam sobre tierra batida. Ahora la gira continúa sobre un tapete diferente: el césped.
“Creo que estos torneos en hierba me vienen muy bien para complementar el juego, que estoy mejorando y encima lo disfruto mucho”, indica Landaluce sobre la gira que se avecina. Aunque se tomará unos días para descansar en casa, ya piensa en sus nuevos retos: “Sé cuál es mi potencial y creo que puedo hacer grandes cosas en el futuro”.