“Estaba recontento. Él no expresa mucho sus emociones, pero se le escapaba la sonrisa por todos lados”. La confesión es de Francisco Cerúndolo, minutos después de cruzarse en un pasillo camino al vestuario con Juan Manuel, que bajaba al comedor a reponer fuerzas después de derrotar al No. 1 del PIF ATP Rankings, Jannik Sinner, por 3-6, 2-6, 7-5, 6-1, 6-1.
El mayor de los hermanos Cerúndolo también hacía unos minutos que había celebrado su pase a la tercera ronda de Roland Garros, en este caso, ante el local Hugo Gaston por 2-6, 6-4, 6-2, 6-1. “Estaba muy contento y lo felicité un poco. No mucho más, porque él se tenía que ir a comer y yo a hacer bici, recién estuvimos charlando un poquito y me comentó un poco el partido y cómo estaba”, continuó el argentino.
“Más allá de cómo se dio todo, de haberle dado la vuelta, de estar en tercera ronda —que para él es la primera vez— es un orgullo muy grande, porque sé todo lo que luchó y todo lo que pasó para estar acá, así que me pone muy contento”, añadió sobre una victoria histórica para la familia.
Y es que es la tercera vez en la Era Abierta que una pareja de hermanos consigue avanzar tan lejos en Roland Garros. Antes que los Cerúndolo lo lograran esta temporada, Gene Mayer y Sandy Mayer también llegaron a tercera ronda en París en 1979, mientras que en 2018 lo hicieron Alexander Zverev y Mischa Zverev.
“Te llena mucho más poder compartir los logros con tu hermano y con tu familia, suma muchísimo, porque si no uno festeja solo, con su equipo o con la gente que te está acompañando, pero al ser dos te sientes más en equipo, cosa que a lo largo del año pasa muy pocas veces”, valoró Fran Cerúndolo, al conocer el dato. “Ir logrando cosas a la par en este torneo está buenísimo, nos llena de orgullo a mí, a él y a toda la familia”.
Antes de saltar a la pista Simonne-Mathieu para jugar ante Gaston, miró la pantalla de resultados por última vez. Su hermano perdía ante Sinner por 3-6, 2-6, 1-4. Tal y como habían acordado, la familia estaba apoyando a Juan Manuel en la Philippe-Chatrier para acompañarle en el final del partido. Mientras tanto, Francisco dejó escapar el set inicial por un contundente 2-6. Respondió de inmediato con un 6-4 que igualó el partido. De repente, miró a su banquillo y reparó en algo: su familia aún no estaba allí.
—¿Cómo va Juanma?— preguntó Fran.
— Dos sets a uno— contestó su equipo.
—Bueno, está bien— pensó antes de volver a la cancha.
El partido continuó en la Simonne-Mathieu y Francisco Cerúndolo fue tomando el control. Ganó el tercer set por 6-2. Y en el cuarto un trabajado break le permitió dominar por 3-1. Entonces, se acercó a la toalla para tomar aire, cuando escuchó algo desde el público que le llamó de inmediato la atención:
—¡Tu hermano va ganando! ¡Tu hermano va ganando!— le gritaron.
“En ese momento pensé: si él gana, yo tengo que ganar. Por favor, céntrate, céntrate”, recordó entre risas después. “Fue difícil jugar en el cuarto set, pero estoy muy contento con la victoria”. Francisco cerró el partido con un 6-1, el mismo marcador que su hermano Juan Manuel firmó en la central para cortar una racha de 30 victorias consecutivas de Sinner.
Fue un día inolvidable para una familia que sueña despierta y aún tiene mucho que decir en París. Sin duda, desde este jueves el apellido Cerúndolo está de moda en la capital de Francia.