Evadirse de todo el ruido exterior. Ese es el principal objetivo de Alexander Zverev desde que aseguró su billete a semifinales el pasado martes. Y es que Roland Garros ha presentado una oportunidad única a los cuatro aspirantes al trono que aún resisten en la capital francesa, pero todos los ojos se clavan directamente en la raqueta del alemán, el único que ya ha acariciado antes la posibilidad de conquistar un Grand Slam.
El No. 3 del PIF ATP Rankings es también el único miembro del Top 10 que mantiene sus opciones intactas en París. Sin embargo, más allá de su prestigio por cartel, el segundo cabeza de serie cuenta con la experiencia, el talento y la convicción de que es uno de esos jugadores que acabará su carrera con un ‘major’ en su palmarés tarde o temprano. Y Roland Garros parece el escenario idóneo para poner fin a una larga espera.
Zverev ha exhibido su potencial en todo tipo de categorías. Se colgó la medalla de oro olímpica en los Juegos de Tokio 2020, levantó en dos ocasiones las Nitto ATP Finals (2018, en Londres; 2021, en Turín), mientras que en los ATP Masters 1000 cuenta con siete trofeos repartidos entre la tierra batida, la pista dura al aire libre y también cubierta. Pero es el territorio Grand Slam el que sigue retumbando como su deuda pendiente.
Eso sí, por delante ha visto pasar tres grandes oportunidades. En 2020 tuvo la gloria al alcance de la mano en el US Open, cuando dominaba dos sets a cero la final frente a Dominic Thiem. No pudo ser. Tampoco en la final de Roland Garros 2024, donde aventajó a Carlos Alcaraz dos sets a uno, porque el español volvió a despertarlo de su sueño en el quinto set. Y en 2025, un intratable Jannik Sinner le negó el éxito en tres mangas.
El espejo de Andy Murray
Ahora, en París, espera ganarse una nueva posibilidad de romper su sequía. Si echa la vista atrás, puede encontrar un espejo en el que mirarse: Andy Murray. El británico fue un ejemplo de perseverancia y convicción. Sufrió cuatro heridas en las finales del US Open 2008, Abierto de Australia 2010 y 2011 y en la de Wimbledon 2012, antes de levantar su primer Grand Slam en el US Open 2012. Una década después, Zverev intentará seguir sus pasos.
A estas alturas del torneo, al alemán no sólo le restarían dos victorias para añadir su nombre a la selecta lista de campeones de Grand Slam, también debe lidiar con la presión de saber que aficionados, rivales y él mismo lo alzan como el gran candidato a la corona. “Debo jugar a buen nivel, lo he dicho antes en este torneo. Creo que tengo que confiar en mi juego, creer en mi tenis, simplemente confiar en mí. Si juego bien, tengo el 99% del trabajo hecho”, aseguró tras su encuentro de cuartos de final.
El único cabeza de serie que ha encontrado en su camino, el No. 27 y #NextGenATP Rafael Jódar, no pudo arrebatarle un solo set. Tampoco Jesper de Jong en octavos de final, Tomas Machac en segunda ronda y Benjamin Bonzi en su debut. Únicamente Quentin Halys pudo cuestionar su dominio durante un suspiro en tercera ronda, en un partido que se resolvió en cuatro mangas. Y su próximo desafío es el favorito No. 26 Jakub Mensik.
Hace algo más de un mes, registraron el primer duelo de la rivalidad Lexus ATP Head2Head en octavos de final del Mutua Madrid Open. El checo le exigió durante dos horas y 18 minutos trabajar hasta el tercer set antes de sellar su primera victoria en este cara a cara. Pero 38 días más tarde, Mensik clama venganza. Lo hace con el aval de haber firmado la mejor actuación de su carrera en un Grand Slam hasta la fecha.
En su estreno ante Titouan Droguet apenas titubeó para avanzar sin ceder un parcial. En la segunda ronda sobrevivió a Mariano Navone, el calor y los calambres en cuatro horas y 41 minutos en un partido que terminó 13-11 en el super tie-break del quinto set. Remontó al favorito No. 8 Alex de Miñaur en tercera ronda y, en octavos, impidió la remontada del No. 11 Andrey Rublev en la manga decisiva. En cuartos de final apagó cualquier intento de rebelión del #NextGenATP Joao Fonseca.
“Esto muestra que tenemos un buen grupo de jugadores jóvenes, capaces de jugar un gran tenis. Ni más, ni menos”, señaló Zverev sobre la nueva generación de talentos, que ha asomado en esta edición en París. “Pero no importa. Me enfoco en el siguiente partido, en las cosas que puedo controlar. Tenemos jugadores jóvenes en el circuito con mucho potencial. Pero, insisto, tengo que creer en mí mismo, en mi juego y centrarme en mi trabajo”.
A sus 20 años, Mensik ya ha demostrado que no le teme a los escenarios más grandes ni los mayores desafíos. La temporada pasada ya logró inaugurar su vitrina con su primer título ATP Masters 1000 en Miami, derrotando a Novak Djokovic en la final. Ahora está dispuesto a repetir el guion ante el único Top 10 que resiste en el cuadro de Roland Garros.
“Vuelvo a decirlo, no me importa el rival. Estoy enfocado en el siguiente partido”, insistió Zverev. “Es lo único que puedo controlar”. El desafío para ambos continúa en semifinales. Ya saben qué día, este viernes, 5 de junio; en qué lugar, el estadio Philippe-Chatrier; y a qué hora, a partir de las 14:30 (hora local).