
Carlos Alcaraz sigue avanzando en el US Open. El murciano derrotó con solvencia a Mattia Bellucci para meterse en tercera ronda, pero, fiel a su estilo, no se quedó en lo superficial: tras ganar, habló de su juego y de lo que aún no le convence, de su consistencia en los últimos meses y, sobre todo, de las lecciones que arrastra de la dolorosa eliminación sufrida el año pasado en segunda ronda.
“Creo que he jugado un partido muy sólido”, se arrancó el No. 2 del PIF ATP Rankings. “Me había marcado unos objetivos al inicio y los he cumplido bastante bien. Hay cosas que tengo que mejorar, golpes que no he sentido del todo bien, errores que no me han gustado”, añadió. Mattia ha cometido muchísimos errores fáciles que no me han dejado entrar en el ritmo y yo también he fallado bolas que no debía. Al final aquí estamos para seguir mejorando, para ser exigentes con uno mismo”.
El murciano insistió en que esos detalles son parte de su aprendizaje, de la búsqueda de su versión más reconocible que le permita aspirar a conquistar de nuevo el título en Flushing Meadows.
“Sobre todo en el primer y segundo set hubo puntos donde él cometió errores muy fáciles, no pudo entrar en ritmo y cuando luego se puso un poquito más sólido y más agresivo me pilló de sorpresa”, dijo el joven de 22 años. “Por eso digo que no debe suceder, aunque también hay que tener un poco de mano izquierda y aceptar que es normal. Son pequeñas cosas que aún tenemos que hacer mejor”.
Alcaraz reconoció que la sombra de lo vivido hace un año sigue presente. En 2024, el murciano se despidió en su segundo partido en Nueva York, a manos de Botic van de Zandschulp.
“Cuando entré en la pista pensé más en la derrota de 2024 que en la victoria de 2022”, confesó el ganador de cinco títulos de Grand Slam. “Es más reciente y tenía pensamientos negativos: no quería que me pasara lo mismo, no quería perder otra vez en segunda ronda. Creo que es normal, los pensamientos negativos pesan más que los positivos, pero estoy feliz de haber pasado página y tener otra oportunidad en tercera ronda”.
Con el tiempo, y como no podía ser de otra forma, esa derrota se ha transformado en aprendizaje.
“En aquel momento lo vi como lo peor que había hecho, pero ahora pienso que me sirvió mucho”, dijo. “Me enseñó cómo debía afrontar ciertas situaciones, cómo tenía que hacer las cosas mucho mejor. Este año lo estoy aplicando y creo que lo estoy haciendo bastante bien. Fue una experiencia de la que aprendí muchísimo”, subrayó.
“Ahora estoy jugando a un nivel muy alto torneo tras torneo, sintiendo que puedo rendir bien en cada partido”, se felicitó Alcaraz. “Obviamente tengo altibajos, hay días en los que no me siento bien, pero trato de sobrevivir y darme otra oportunidad en la siguiente ronda. He aprendido a tomarme algunos días de descanso entre torneos, a llegar fresco mentalmente, y eso me ha ayudado muchísimo”.
En tercera ronda, el viernes le espera un rival especial: Luciano Darderi. “No he jugado nunca contra él, pero lo conozco bien, hemos crecido juntos desde los 14 o 16 años. Es un buen amigo y será una batalla interesante. Tiene buena derecha, buenos tiros, quizá es más jugador de tierra que de rápida, pero hemos visto que también se defiende muy bien aquí. Va a ser un bonito reto”.
Alcaraz, mientras tanto, mantiene el equilibrio entre exigencia y disfrute: exigente con los errores, agradecido por el triunfo y siempre mirando hacia adelante. “Estos partidos forman parte del proceso de preparación para lo que viene. No me voy a quejar de haber ganado en tres sets y tener más tiempo para descansar. Hay que saber valorarlo venga como venga”.