Carlos Alcaraz regresará a la competición en el US Open acompañado por uno de los nombres más grandes que ha conocido este deporte. El español disputará el dobles mixto junto a Serena Williams, formando una pareja que trasciende cualquier expectativa deportiva que puedan tener en Nueva York. Porque no todos los días coinciden en el mismo lado de la red dos jugadores que representan épocas diferentes y que, cada uno a su manera, han marcado el tenis de su generación.
Alcaraz y Serena. Juntos.
El murciano aterrizará en Nueva York después de más de cuatro meses sin competir por la lesión sufrida en la muñeca derecha durante el Barcelona Open Sabadell. Su gran objetivo será defender la corona individual conquistada el pasado año, pero antes tendrá una oportunidad difícil de imaginar cuando comenzó su carrera: compartir pista con la mujer que ha ganado más títulos individuales de Grand Slam en la Era Abierta.
Serena no necesita demasiadas presentaciones.
23 títulos individuales de Grand Slam, 319 semanas como No. 1 mundial, cuatro oros olímpicos y una carrera que modificó para siempre la escala con la que se mide a las grandes campeonas. Sus 23 grandes siguen siendo el récord femenino de la Era Abierta y su influencia terminó desbordando hace mucho tiempo las fronteras de una pista de tenis.
Para Alcaraz, además, compartir pista con ella supone tender un puente entre dos épocas.
Cuando Serena ganó su primer Grand Slam en el US Open de 1999, el español todavía tardaría casi cuatro años en nacer. Cuando Alcaraz comenzó a asomar entre los mejores del mundo, la estadounidense se acercaba ya al final de una trayectoria profesional iniciada en 1995. Sus carreras pertenecen prácticamente a dos generaciones distintas.
Nueva York conseguirá juntarlas. Y difícilmente podía existir un escenario más apropiado.
Si hay un Grand Slam que pertenece especialmente a la historia de Serena Williams es el US Open. Allí conquistó su primer major con apenas 17 años en 1999 y terminó levantando seis veces el título individual: 1999, 2002, 2008, 2012, 2013 y 2014. Únicamente Chris Evert puede igualar esa cifra entre las mujeres durante la Era Abierta. Serena disputó además 10 finales individuales en Flushing Meadows, otro récord de este periodo.
También fue allí donde, en 2022, cerró simbólicamente la primera etapa de su carrera.
Aquellas noches en el Arthur Ashe Stadium adquirieron una dimensión que superaba ampliamente los resultados. Serena había anunciado semanas antes su intención de alejarse del tenis profesional y Nueva York convirtió cada uno de sus partidos en una celebración de más de dos décadas de dominio e influencia.
Ahora vuelve a aparecer en el mismo lugar desde una perspectiva completamente diferente.
Y a su lado estará el jugador que, precisamente en aquel US Open de 2022, comenzó a escribir su propia historia en los Grand Slam.
Mientras Serena se despedía del cuadro individual, Alcaraz avanzaba hacia su primera gran corona. El murciano terminó derrotando a Casper Ruud en la final para conquistar su primer major y convertirse, con 19 años, en el No. 1 más joven de la historia del PIF ATP Rankings.
Cuatro años después, aquellos dos caminos se cruzan.
Hay una simetría difícil de ignorar. El torneo que vio a Serena ganar su primer Grand Slam fue también el que entregó a Alcaraz el suyo. Entre ambas noches transcurrieron 23 años, suficientes para explicar hasta qué punto pertenecen a tiempos diferentes del tenis.
Pero sus vínculos con Nueva York tampoco terminan ahí.
Alcaraz llegará como vigente campeón individual después de recuperar la corona en 2025. Serena, por su parte, conserva una de las trayectorias más extraordinarias que haya conocido Flushing Meadows. Entre ambos suman ocho títulos individuales del US Open: seis de la estadounidense y dos del español.
El dobles mixto ofrecerá otra clase de desafío.
Serena tampoco es precisamente una desconocida en esta modalidad. La estadounidense conquistó dos títulos de Grand Slam en dobles mixto, ambos en 1998, cuando ganó Wimbledon y el US Open junto a Max Mirnyi. Es decir, 28 años después de levantar precisamente esta corona en Nueva York, volverá a disputar la modalidad formando pareja con uno de los principales referentes del tenis actual.
Su palmarés completo en Grand Slam permite comprender todavía mejor su dimensión.
A los 23 títulos individuales añadió 14 coronas de dobles femenino, todas ellas junto a Venus Williams, y esos dos títulos de dobles mixto. En total, 39 trofeos de Grand Slam entre las tres modalidades.
Alcaraz estará jugando junto a una parte de la historia de su deporte. Y ahí reside probablemente el principal atractivo de la pareja.
No será necesario medir su participación exclusivamente por el resultado. El nuevo formato del dobles mixto del US Open ha buscado precisamente reunir a algunas de las mayores figuras de ambos circuitos y generar combinaciones difíciles de ver durante el resto del año. Pocas pueden competir en simbolismo con esta.
Alcaraz representa el presente y buena parte del futuro del tenis masculino. Serena representa una era completa.
También existen semejanzas entre dos personalidades construidas desde lugares muy diferentes. Los dos han convertido los grandes escenarios en su espacio natural, han trascendido rápidamente el público habitual del tenis y han encontrado en Nueva York algunos de los momentos fundamentales de sus carreras.
Para Alcaraz habrá además un componente especial.
Su regreso a la competición después de la lesión ya estaba cargado de significado. No juega un encuentro oficial desde abril y ha necesitado más de cuatro meses para recuperar la muñeca derecha. Después de perderse Madrid, Roma, Roland Garros, Queen’s, Wimbledon, Canadá y Cincinnati, había elegido el US Open para reaparecer.
Ahora sabemos que su primer contacto competitivo con Flushing Meadows tendrá un acompañante extraordinario.
Serena Williams.
Antes de defender su título individual, Alcaraz tendrá la oportunidad de mirar hacia el otro lado de la pista y encontrar a su compañera, no a su rival, a una tenista que había conquistado ya 13 Grand Slam individuales antes incluso de que él empuñara una raqueta.
El US Open reunirá así dos extremos de una misma historia.
Serena conquistó Nueva York por primera vez en 1999, cuando el tenis que hoy conocemos tenía una fisonomía completamente diferente. Alcaraz ganó allí su primer major en 2022 y regresará en 2026 como una de las figuras que está definiendo la nueva generación.
27 años separan aquellas dos primeras coronas.
Durante unos días, estarán en el mismo lado de la red.