Francisco Cerúndolo y Tomás Etcheverry, dos amigos de la vida y del tenis, dirán presente los octavos de final del US Open, firmando una segunda semana soñada, luego de que Francisco Cerúndolo logre este sábado una remontada épica ante el local Taylor Fritz por 3-6, 4-6, 6-3, 6-4, 6-4 en el Arthur Ashe.
Mientras Etcheverry había hecho los deberes al tachar a Mariano Navone en un tremendo duelo de compatriotas el viernes, ahora podrán saborear un destacado torneo en conjunto. Sucede que la historia de estos dos va mucho más allá de lo que pasa adentro de una cancha. Se conocen desde hace años y transitaron juntos el duro camino del circuito, forjando una relación entrañable que tiene al mate como un fiel testigo de sus vivencias y del enorme esfuerzo para llegar a donde están hoy.
Hoy, esa misma amistad es la base sobre la que se apoya el recambio del tenis nacional: ambos han sabido tirar del carro en el último tiempo, jugando juntos en múltiples torneos, potenciándose y llevando la bandera argentina a lo más alto de la élite mundial. Esta sincronía triunfal de los amigos marca para destacar tras casi una década: es la primera vez desde 2017 que dos tenistas argentinos logran instalarse en los octavos de final en Flushing Meadows al mismo tiempo. Aquella vez habían sido Juan Martín Del Potro y Diego Schwartzman.
La primera vez que Cerúndolo y Etcheverry estuvieron uno enfrente del otro en un partido marca cómo forjaron su carácter. Ocurrió en un torneo nacional de menores en Cariló, en la costa argentina, cuando apenas tenían 9 o 10 años. “Me acuerdo que era una semifinal, ahí nos conocimos por primera vez. El que ganaba aseguraba un trofeo hermoso, el más hermoso que vi en mi vida hasta el día de hoy. Y terminé muy molesto porque perdí contra ‘Fran’ y luego de tener match point”, contó Etcheverry a ATPTour.com.
La frustración por perderse de aquel trofeo dorado que brillaba lo acompañó de regreso a casa en La Plata y durante varios días más en casa. “Lloré tanto que mi familia se preocupó. En algún momento, mi papá me dijo que no juegue más al tenis porque me estaba viendo sufrir muchísimo”, añade Etcheverry.
Y esa rivalidad que crecería rápidamente a partir de ese duelo en Cariló nunca afectó la amistad que fueron construyendo poco a poco en cada torneo y en cada viaje juntos. Los desacuerdos que han surgido por su competitividad en pista siempre han llegado a un puerto seguro. “A ninguno le gusta perder, nos hemos matado varias veces. Una vez en un Future en Pinamar, él termina enojado conmigo y nos terminamos peleando”, recuerda Etcheverry. “Después tuvimos que salir a hablarlo afuera de la pista para solucionar las cosas porque terminamos muy calientes los dos. Pero ahí quedó todo. Al final tenemos una competitividad linda que nos ha ayudado en el proceso”.
De momento, el pase a octavos del mayor de los hermanos Cerúndolo fue una verdadera muestra de garra y corazón. Llegó a estar dos sets abajo y con quiebre en contra en el tercero ante un antiguo finalista, de visitante, en su primera vez en el Arthur Ash, pero nunca bajó los brazos. “Fue un partido durísimo. Él arrancó muy bien, la verdad que yo no estaba cómodo. Había tenido muchas oportunidades en el primero y en el segundo que desaproveché, y creo que a partir del tercero empecé a ir construyendo mi juego", analizó Cerúndolo tras la victoria.
La clave estuvo en su cambio de postura: “Al principio era él el que manejaba todo el control de los puntos… Después creo que empezó a cambiar un poco eso, yo atacando más y él poniéndose en defensa”.
Ahora, la ilusión de los amigos sigue intacta en la Gran Manzana y van por más. Cerúndolo buscará aprovechar su tremendo envión anímico cuando se mida por el boleto a cuartos de final ante el belga Alexander Blockx. Tommy, quien sorprendió al quinto favorito Flavio Cobolli por 6-7(4), 6-3, 6-0, 6-3, mientras que Etecheverry tendrá en frente al estadounidense Alex Michelsen.
Para Cerúndolo, conformarse nunca fue una opción: “La lucha siempre tiene que estar. Sabía que a medida que van pasando las rondas los rivales son más difíciles y hoy lo necesitaba, pero ahora quiero más, ¡Vamos”.