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Alcaraz, tras ganar en Viena: “Estoy muy contento de haber encontrado mi ritmo”

El español logra su cuarto título del año 
November 01, 2026
Carlos Alcaraz con el trofeo de campeón en el ATP 500 de Viena.
Erste Bank Open
Carlos Alcaraz con el trofeo de campeón en el ATP 500 de Viena. By Redacción ATP

Carlos Alcaraz ha encontrado en Viena una respuesta importante para el tramo final de la temporada. El español conquistó este domingo el Erste Bank Open después de superar a Alex de Miñaur por 6-1, 6-4, culminando una semana en la que fue creciendo partido a partido hasta levantar su segundo título sobre pista dura cubierta. Un triunfo que refuerza su confianza en unas condiciones en las que todavía tiene margen de mejora y que le permite afrontar los últimos grandes compromisos del calendario con sensaciones renovadas.

El No. 3 del PIF ATP Rankings suma así su cuarto título de 2026, después de los conquistados en el Abierto de Australia, Doha y Tokio, y amplía a 28 su colección de trofeos en el ATP Tour. Pero, más allá de las cifras, Alcaraz quiso destacar la evolución experimentada durante sus cinco partidos en la capital austriaca.

“Estoy muy contento de haber encontrado mi ritmo y de haber jugado bien. Ha sido una semana emocionante e increíble, manteniendo la calma paso a paso y jugando con más confianza en esta superficie”.

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La reflexión resume buena parte de lo que ha significado Viena para el murciano. Después de una temporada interrumpida por una lesión de muñeca, Alcaraz había regresado al circuito con la intención de recuperar progresivamente la regularidad que había mostrado durante los primeros meses del año.

Su victoria en Tokio ya había demostrado que podía volver a conquistar títulos. Sin embargo, el español todavía buscaba la continuidad necesaria para mantener un nivel elevado durante varios encuentros consecutivos, especialmente en una superficie en la que históricamente le había costado encontrar las mismas sensaciones que al aire libre.

Viena le ha permitido dar un paso adelante.

Desde su estreno ante Karen Khachanov hasta la final frente a De Miñaur, Alcaraz ha superado cinco partidos sin ceder un set. Por el camino encontró soluciones ante Nikoloz Basilashvili, respondió a la exigencia de Tommy Paul y consiguió superar a Daniil Medvedev, uno de los adversarios más difíciles sobre pista cubierta.

El título es la consecuencia de una semana en la que el español ha ido ganando confianza, pero también ha aprendido a competir en situaciones diferentes.

Y ese crecimiento quedó reflejado en la final.

Alcaraz afrontaba el último partido de Viena frente a un rival al que conocía perfectamente. De Miñaur había alcanzado la final después de eliminar a Alexander Zverev y llegaba dispuesto a conquistar su primer triunfo ante el español.

Sin embargo, el murciano encontró desde el comienzo la manera de imponer sus condiciones.

Su agresividad desde el fondo, la capacidad para cambiar direcciones y la precisión con la que aprovechó sus oportunidades le permitieron dominar la primera manga por 6-1.

En el segundo parcial, el australiano elevó su nivel y ofreció mayor resistencia, pero Alcaraz mantuvo la concentración para terminar imponiéndose por 6-4.

El español explicó después que el planteamiento táctico había resultado fundamental para contrarrestar las virtudes de su rival.

“Mi equipo y yo éramos muy conscientes del alto nivel de Álex de Miñaur y de que su estilo es muy peligroso. La pista era muy lenta, es difícil imprimirle potencia a cada golpe y sabíamos que él es muy rápido”.

La velocidad del australiano obliga a sus adversarios a construir cada punto con paciencia y a encontrar soluciones para superar su capacidad defensiva.

Alcaraz sabía que debía tomar la iniciativa sin perder precisión.

“Sabía que tenía que mantenerme concentrado desde el principio, aumentando mi velocidad y ritmo con cada golpe, intentando ser agresivo para que él tuviera que jugar de forma más agresiva y sólida que yo”.

El español consiguió mantener ese planteamiento durante buena parte del encuentro y amplió su dominio en la serie Lexus ATP Head2Head ante De Miñaur.

La victoria tuvo también un significado especial por las condiciones en las que se produjo. Alcaraz había conquistado su primer título sobre pista dura cubierta en Róterdam en 2025, precisamente después de superar al australiano en la final.

Ahora, en Viena, ha conseguido repetir aquella experiencia y añadir un nuevo trofeo a su palmarés en una superficie en la que quiere seguir creciendo.

La evolución de Alcaraz durante la semana no ha sido únicamente una cuestión de resultados.

El español había llegado a Austria con el objetivo de recuperar sensaciones y mejorar determinados aspectos de su juego después de los meses en los que no pudo competir.

Su equipo ha tenido un papel fundamental en ese proceso.

Durante la ceremonia de entrega de trofeos, el murciano quiso reconocer la importancia del trabajo realizado y, especialmente, del ambiente que le ha acompañado durante el torneo.

“Otro gran momento para mí y para mi equipo. Hemos pasado buen tiempo juntos dentro y, sobre todo, fuera”.

Alcaraz ha insistido en numerosas ocasiones en la importancia de disfrutar del tenis para poder ofrecer su mejor versión. En Viena ha encontrado un entorno que le ha permitido combinar la exigencia de competir por un título con la tranquilidad necesaria para sentirse cómodo dentro y fuera de la pista.

Esa confianza se ha reflejado en su rendimiento.

Ante Basilashvili tuvo que salvar cuatro bolas de set en el segundo parcial. Frente a Paul encontró soluciones pese a reconocer que no había tenido las mismas sensaciones desde el fondo que en el encuentro anterior. Y contra Medvedev destacó especialmente su valentía en los momentos importantes.

La final ante De Miñaur terminó siendo una demostración de todo ese trabajo.

Alcaraz encontró el equilibrio entre agresividad y paciencia, aprovechó sus oportunidades y consiguió mantener el control ante un rival que exige una concentración constante.

El resultado fue un título que refuerza su confianza antes de afrontar las últimas semanas de la temporada.

De Miñaur también quiso reconocer el nivel de Alcaraz después de la final.

El australiano, que había firmado una gran semana en Viena, dedicó unas palabras al español durante la ceremonia de entrega de trofeos.

“Buen trabajo. Es bonito que estés de vuelta en el circuito, pero es muy frustrante jugar contra ti. Es uno de los mejores tipos del circuito y te felicito por una gran semana”.

La declaración refleja la dificultad de enfrentarse a un jugador capaz de combinar golpes ganadores, velocidad de desplazamiento y una enorme variedad de recursos.

Alcaraz, por su parte, también reconoció la evolución de su rival.

“La semana de Álex ha sido increíble y siempre estás mejorando. Nos quedan un par de torneos y te deseo lo mejor”.

La final de Viena volvió a enfrentar a dos jugadores que se conocen bien y que ya habían disputado el título de Róterdam en 2025.

En ambas ocasiones, Alcaraz encontró las soluciones necesarias para imponerse sobre pista dura cubierta.

El título de Viena llega en un momento importante del calendario.

Alcaraz afrontará ahora el Rolex Paris Masters y posteriormente las Nitto ATP Finals, dos torneos que todavía no ha conseguido conquistar y que representan algunos de los grandes objetivos pendientes de su palmarés.

La confianza adquirida durante esta semana puede resultar especialmente valiosa para competir en unas condiciones similares.

El español ha demostrado que puede mantener un nivel elevado bajo techo durante cinco partidos consecutivos, superar rivales de características diferentes y encontrar soluciones cuando las circunstancias se complican.

También ha ampliado su colección de títulos a 28, cuatro de ellos conquistados durante una temporada en la que ha tenido que permanecer varios meses apartado del circuito.

Y ha recuperado sensaciones que considera fundamentales para seguir creciendo.

“Estoy muy feliz y con muchas ganas de afrontar el resto de la temporada”.

La victoria ante De Miñaur no solo supone un nuevo trofeo. También representa una confirmación del trabajo realizado durante los últimos meses y una oportunidad para afrontar con confianza los desafíos que todavía tiene por delante.

Alcaraz se marcha de Viena con un título, cinco victorias y la sensación de haber encontrado su ritmo en una superficie que todavía le ofrece margen para mejorar.

Una recompensa que quiso compartir con su equipo durante la ceremonia de entrega de trofeos.

“No esperaba jugar aquí y es la mejor decisión que hemos tomado”.

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