Carlos Alcaraz tiene por delante tres torneos para cerrar su temporada en el ATP Tour, a falta de jugar también la Copa Davis con España en Bolonia. Tres oportunidades de seguir ampliando su palmarés y, al mismo tiempo, tres desafíos sobre una superficie en la que todavía tiene mucho por conquistar. El español comenzará este martes en el Erste Bank Open de Viena su gira europea de pista dura cubierta, que continuará en el Rolex Paris Masters y terminará en las Nitto ATP Finals.
El No. 3 del PIF ATP Rankings afronta las últimas semanas del calendario con un objetivo claro: trasladar a las pistas cubiertas el nivel que le ha permitido conquistar tres títulos durante una temporada marcada por una larga ausencia debido a una lesión de muñeca.
Alcaraz regresará a Viena cinco años después de su primera participación, en 2021, cuando apenas tenía 18 años y comenzaba a abrirse camino entre los mejores jugadores del mundo. Ahora vuelve con siete títulos de Grand Slam y una experiencia muy diferente, pero con la misma ambición de seguir conquistando nuevos escenarios.
La capital austriaca será el punto de partida. Y el sorteo no le ha concedido demasiado margen para encontrar el ritmo.
Alcaraz debutará el martes ante Karen Khachanov, antiguo integrante del Top 10 y semifinalista del pasado US Open, en un enfrentamiento que pondrá inmediatamente a prueba su adaptación a las condiciones de juego.
El español domina por 6-0 la serie Lexus ATP Head2Head frente a su primer contrario, aunque las condiciones de Viena presentan un escenario distinto al de sus anteriores enfrentamientos.
En una pista cubierta, donde desaparecen factores externos como el viento y las condiciones suelen favorecer la regularidad del servicio y la agresividad desde los primeros golpes, Khachanov puede convertirse en un rival especialmente exigente.
Alcaraz necesitará encontrar rápidamente sus sensaciones.
Y esa es precisamente una de las razones por las que Viena puede adquirir tanta importancia en su calendario.
Un regreso a Viena cinco años después.
La última vez que Alcaraz compitió en el Erste Bank Open todavía no había ganado un Grand Slam.
Era octubre de 2021 y el murciano, con 18 años, comenzaba a demostrar que estaba preparado para competir contra jugadores mucho más experimentados.
En aquella edición derrotó a Daniel Evans, Andy Murray y Matteo Berrettini para alcanzar las semifinales, donde terminó cediendo ante Alexander Zverev, que posteriormente conquistaría el título.
Cinco años después, Alcaraz vuelve a Viena convertido en uno de los principales protagonistas del circuito.
El español aceptó una invitación para disputar el ATP 500 austriaco, que le permitirá sumar partidos antes de afrontar las dos últimas grandes citas de la temporada.
No es un detalle menor.
Alcaraz había encadenado una buena serie de resultados desde su regreso a la competición en el US Open, donde alcanzó los cuartos de final después de cuatro meses y medio apartado del circuito.
Posteriormente conquistó el título en Tokio, defendiendo con éxito la corona conseguida un año antes.
Sin embargo, su participación en el Rolex Shanghai Masters terminó antes de lo esperado, con una derrota ante Zizou Bergs en tercera ronda.
Después de aquel encuentro, Alcaraz reconoció que no había conseguido desplegar su mejor tenis y que necesitaba volver al trabajo para preparar el siguiente desafío.
“Todo lo que puedo decir ahora mismo es que tengo que volver a casa, volver a la pista de entrenamiento e intentar jugar mejor en el próximo torneo”, explicó entonces.
Ese próximo torneo será Viena.
Y llega en un momento en el que el español necesita recuperar continuidad antes de afrontar las últimas semanas del año.
Tres torneos, tres oportunidades.
La gira europea de pista cubierta presenta un desafío particular para Alcaraz.
El español ha construido buena parte de sus éxitos sobre tierra batida, hierba y pista dura al aire libre, pero todavía tiene pendiente conquistar algunos de los grandes títulos que se disputan bajo techo.
Viena ofrece la primera oportunidad.
Alcaraz buscará su cuarto título de la temporada después de los conseguidos en el Abierto de Australia, Doha y Tokio. Su participación en el torneo austriaco también le permitirá preparar el Rolex Paris Masters, que comenzará inmediatamente después, el 2 de noviembre.
La cita francesa representa otro objetivo importante.
Alcaraz todavía no ha conseguido levantar el trofeo en París, uno de los Masters 1000 que permanecen ausentes de su palmarés.
El español ha demostrado a lo largo de su carrera que puede competir al máximo nivel sobre cualquier superficie, pero el tramo final del calendario siempre ha presentado desafíos particulares.
La acumulación de partidos, el desgaste de una temporada larga y la necesidad de adaptarse a condiciones de juego diferentes convierten estas semanas en una prueba de exigencia física y mental.
En 2026, además, existe una circunstancia añadida: Alcaraz no ha disputado una temporada completa.
La lesión de muñeca que sufrió en abril le obligó a renunciar a buena parte de la gira europea de tierra batida, incluido Roland Garros, y posteriormente a Wimbledon y los principales torneos norteamericanos del verano.
Su regreso en Nueva York permitió recuperar el ritmo competitivo. Tokio confirmó que podía volver a ganar títulos. Ahora, Viena y París le ofrecerán la posibilidad de seguir consolidando ese regreso antes de llegar a Turín.
Las Nitto ATP Finals serán la última parada de esta gira europea. Alcaraz ya tiene asegurada su clasificación para el torneo que reúne a los ocho mejores jugadores de la temporada y que se disputará del 15 al 22 de noviembre en Turín.
Será su cuarta participación en la competición, aunque ha conseguido clasificarse durante cinco temporadas consecutivas. Y tendrá delante uno de los grandes títulos que todavía no ha conquistado.
El español alcanzó las semifinales en 2023 y disputó su primera final en 2025, cuando terminó cediendo ante Jannik Sinner.
Aquella actuación supuso un paso importante en su relación con un torneo que exige un rendimiento constante desde el primer partido.
A diferencia de los cuadros tradicionales, las Nitto ATP Finals obligan a enfrentarse desde el inicio a rivales situados entre los mejores del mundo, sin apenas margen para encontrar sensaciones durante la competición.
Alcaraz ya conoce esa exigencia. Y en 2026 buscará dar el último paso.
La posibilidad de conquistar por primera vez el título añade un incentivo especial a una temporada en la que ya ha conseguido uno de los grandes objetivos de su carrera.
En enero, el murciano ganó el Abierto de Australia y completó el Career Grand Slam, convirtiéndose en el hombre más joven de la historia en conquistar los cuatro grandes torneos.
Después de alcanzar semejante objetivo, Alcaraz ha reconocido que todavía existen títulos que quiere añadir a su palmarés. Las Nitto ATP Finals ocupan un lugar destacado en esa lista. Y Viena será el primer paso para llegar en las mejores condiciones posibles.
El español necesita encontrar las sensaciones que le permitieron conquistar Tokio y recuperar el nivel que no pudo mantener durante su último encuentro en Shanghái.
Tiene por delante tres torneos y la oportunidad de terminar la temporada conquistando títulos que todavía no aparecen en su palmarés, antes de ponerse la camiseta de España para jugar la Copa Davis en Bolonia.
Viena será el primero. Después llegará París. Y, finalmente, Turín.
Tres semanas decisivas para seguir ampliando una carrera que, a sus 23 años, todavía tiene muchos objetivos por delante.