Stan Wawrinka dio todo lo que tenía hasta el final. A sus 41 años, la leyenda suiza puso fin a su carrera durante la noche del martes en el Swiss Indoors Basel.
Tras una temporada de despedida en los torneos que definieron su carrera, Wawrinka reservó uno de los momentos más emotivos para el final. Stan selló el epílogo en Basilea, rodeado por su familia, equipo y amigos. Para el antiguo No. 3 del PIF ATP Rankings y tres veces campeón de Grand Slam, fue una oportunidad para apreciar todo lo que le dio el tenis y dejar el deporte en sus propios términos.
"Siempre soñé con acabar bien, siendo competitivo, y eso es lo que he podido hacer", dijo Wawrinka en francés durante su rueda de prensa en la noche del martes. "Este año ha sido increíble, con muchísimas emociones, y mucha tristeza en cada torneo del que te despides. Pero ha sido mucho más hermoso de lo que podría haber soñado, nada que hubiera podido imaginar".
"He recibido muchísimo cariño. He vivido muchas emociones durante mi última temporada, con 41 años me he sentido competitivo. Me he enfrentado a grandes jugadores y también competí con los jóvenes. Hice grandes partidos. Para mí, ha sido el final ideal".
Las emociones ya estuvieron presentes en la noche del lunes, cuando Wawrinka recibió un homenaje sobre la pista central del ATP 500 suizo. En un pabellón repleto, Stan recordó su carrera antes de recibir mensajes de rivales como Roger Federer y Novak Djokovic, además de sentidos tributos enviados por sus padres.
"Tener la oportunidad de recibir una ceremonia como la de ayer, con tanto amor de la grada, de los aficionados, del torneo y de la gente que ha estado presente todos estos años, es algo que no podría haber imaginado hace unos años", dijo Wawrinka. "Por supuesto, hay lágrimas. Mañana voy a tener resaca — no solo por el alcohol, no necesariamente debido al alcohol, sino por la tristeza. Pero cuando eres un deportista, sabes que va a ocurrir en algún momento".
Wawrinla se convirtió en campeón de Grand Slam cerca de cumplir 30 años, derrotando al vigente No. 1 mundial en sus tres victorias: Rafael Nadal en el Abierto de Australia 2014, Djokovic en Roland Garros 2015 y nuevamente a Novak en el US Open 2016. Su poderoso revés y su valentía ante las grandes estrellas le convirtieron en uno de los jugadores más admirados de su generación.
Este martes, cuando el momento final de su carrera se acercaba, las cifras y los trofeos jugaron un papel secundario sobre la pista.
Cuando Wawrinka sirvió con 2/6 en el tiebreak del segundo set ante Jiri Lehecka, el suizo aprovechó una última oportunidad para disfrutar del ambiente. Stan observó el pabellón para recibir el cariño de Basilea antes disputar el punto que pondría el broche a su carrera.
"Antes del punto de partido, esperaba conectar un ace", bromeó Wawrinka. "También miré por última vez las gradas, al ambiente del pabellón, intentaba retener todo lo que estaba ocurriendo. Quería conservar esa energía que he tenido la suerte de recibir".
"Para mí, por encima de todo, lo importante fue disfrutar de emociones sobre la pista. Cuando vine por primera vez en 2003, jamás imaginé que viviría algo así. De nuevo, he tenido una gran suerte en mi carrera y me siento muy agradecido por ello".
La conexión con la grada fue constante en la carrera de Wawrinka. Aunque las lesiones y la exigencia física propia del deporte dificultaran sus últimos años, Stan siguió compitiendo con la misma determinación.
A lo largo de su carrera, Wawrinka ganó 16 trofeos individuales, acumuló 590 victorias y se colgó la medalla olímpica de oro junto a Federer en dobles en Pekín 2008. Sin embargo, al ser preguntado por los momentos que tuvieron un significado especial, Wawrinka apuntó a representar a Suiza en Copa Davis, una competición que ganó en 2014.
"Soy afortunado por tener muchas opciones", dijo Wawrinka. "Podría nombrar muchas cosas. Por supuesto, los títulos de Grand Slam están ahí. Cuando comencé mi carrera, mi sueño era participar en los Grand Slam, llegar al Top 100 y ser capaz de mejorar. Uno de mis mayores sueños era jugar la Copa Davis. La Copa Davis siempre me hizo una ilusión especial".
Basilea fue el escenario final para su despedida, y el suizo quiso salir de pista mostrando plenamente su gratitud. La victoria final perteneció a Lehecka, pero la noche fue un homenaje absoluto para Wawrinka.