La brillante carrera de Stan Wawrinka llegó a su fin este martes en el torneo de su ciudad, el Swiss Indoors de Basilea. Ante un público local que llenó las tribunas y lo alentó con entusiasmo, Wawrinka cayó 7-5, 7-6(2) frente al octavo cabeza de serie, Jiri Lehecka, en el ATP 500.
Reconocido por su elegante revés a una mano, Wawrinka, uno de los favoritos de los aficionados, alcanzó el puesto número 3 del PIF ATP Rankings, el mejor de su carrera, en 2014, y conquistó 16 títulos del circuito, incluidos tres de Grand Slam.
Wawrinka consiguió sus tres títulos de Grand Slam tras derrotar en cada final al entonces número uno del mundo. Su primera gran consagración llegó en el Abierto de Australia de 2014, donde venció a Rafael Nadal en el partido por el título. Después conquistó Roland Garros en 2015 y el US Open en 2016, al derrotar a Novak Djokovic en ambas finales.
En plena era de los poderosos integrantes del ‘Big Three’ —Roger Federer, Nadal y Djokovic—, Wawrinka terminó su carrera con 590 victorias en partidos del circuito. En su camino hacia la conquista de su único título ATP Masters 1000, en Montecarlo en 2014, derrotó a su compatriota Federer en la final.
Wawrinka y Federer se unieron para ganar la medalla de oro en dobles masculinos en los Juegos Olímpicos de Pekín 2008. La dupla también contribuyó a que Suiza conquistara su primer título de la Copa Davis en 2014.
Wawrinka clasificó en cuatro ocasiones a las prestigiosas Nitto ATP Finals (2013-2016) y alcanzó las semifinales en sus tres primeras participaciones en el torneo que cierra la temporada.
A comienzos de este año, en el Abierto de Australia, Wawrinka, entonces de 40 años, se convirtió en el hombre de mayor edad desde 1978 —cuando lo logró Ken Rosewall— en alcanzar la tercera ronda de un Grand Slam. Para conseguirlo, derrotó a Laslo Djere y Arthur Gea, quien desde entonces se ha convertido en una de las revelaciones de la temporada.
A lo largo de sus 24 años como profesional, Wawrinka dejó en evidencia su feroz espíritu competitivo y su extraordinaria capacidad para construir puntos y ejecutar golpes ganadores. ‘Stan the Man’ recibió cálidas despedidas durante su temporada de despedida y, con frecuencia, respondió al cariño del público formando un corazón con las manos, un gesto apropiado para alguien que se ganó el corazón de los aficionados al tenis.