Carlos Alcaraz ya está en los cuartos de final del Abierto de Australia tras superar a Tommy Paul, un triunfo que no solo le permite seguir avanzando en Melbourne, sino que refuerza sensaciones, confianza y convicción en un contexto de máxima exigencia. No fue un partido sencillo, ni mucho menos, pero sí uno de esos que consolidan el momento competitivo de un jugador que sabe que, en un Grand Slam, cada detalle cuenta.
El propio Alcaraz puso el foco, de entrada, en el valor estratégico de haber cerrado el partido en tres mangas. “Creo que en los Grand Slams siempre es genial ganar sin perder sets, ahorrando energía para la siguiente ronda. Creo que incluso es mejor para uno mismo, para la mente, tener una victoria tan grande contra Tommy Paul, ganando en tres sets. Te da mucha confianza de cara a los cuartos de final”, explicó.
Más allá del marcador, el murciano se mostró especialmente satisfecho con su rendimiento global: “Estoy muy contento con el nivel que jugué hoy y estoy emocionado por ver cómo va a ser en cuartos”.
Ese nivel, precisamente, fue uno de los grandes puntos que quiso subrayar cuando se le preguntó si prefería partidos más largos o duelos de alta exigencia como el vivido ante Paul. Para Alcaraz, la clave no estuvo tanto en el ahorro físico como en la calidad sostenida durante casi tres horas.
“Depende. Por ejemplo, si hoy hubiera jugado cuatro sets, también estaría contento, porque creo que el nivel del partido de hoy fue realmente muy alto por ambos lados”, afirmó. Y añadió un matiz importante sobre su proceso interno: “Algo en lo que he estado trabajando es en mantener el foco durante todo el partido, lo que hice hoy, jugando un tenis muy alto desde el principio hasta el final. Para mí fue muy, muy importante, más que ahorrar energía, porque tengo de sobra”, añadió entre risas. “Es más sobre cómo he estado jugando durante casi tres horas, que fue realmente a un nivel muy alto”.
La gestión de las condiciones también empieza a ganar protagonismo conforme avanza el torneo. La previsión de calor para el martes apunta a un posible cierre del techo, algo con lo que Alcaraz está dispuesto a convivir sin excusas. “Tienes que acostumbrarte a todo. Tengo que controlar las cosas que puedo controlar. Si va a hacer mucho calor el martes y el techo se va a cerrar, tengo que aceptarlo e intentar jugar mi mejor tenis en indoor”, explicó. Su planteamiento es claro: “Sea lo que sea, estaré preparado. Estaré enfocado. Intentaré no pensar en ello y trataré de que no afecte a mi juego. Veremos el martes. Probablemente cambiará lo que sea, pero creo que tenemos que mostrar nuestro mejor tenis en todas las condiciones”.
También habló de la importancia de confiar en sus propias sensaciones dentro del proceso de mejora, especialmente en relación con los cambios en el saque. “Diría que lo he ido aprendiendo a medida que he ido creciendo y ganando más experiencia. Tu equipo o tu entrenador pueden decirte lo que sea, pero si no te sientes cómodo, tienes que hacer algo diferente”, reflexionó. Y añadió: “Lo primero es que el jugador tiene que sentirse cómodo. Tengo plena confianza en mi equipo para que pongan sobre la mesa cosas con las que estoy seguro de que me voy a sentir cómodo. Pero me siento realmente, realmente cómodo con todo lo que he hecho hasta ahora con mi equipo o con ajustes por mi cuenta. Tengo que estar cómodo en pista, y creo que eso es lo más importante”.
Sobre el factor físico y cómo puede influir en posibles cruces futuros, Alcaraz fue honesto desde su propia experiencia. “He jugado partidos en los que he tenido rampas y luego físicamente lo he notado en los días posteriores. Al día siguiente, sobre todo, el cuerpo más cargado, más agujetas. Meterle más intensidad o más horas al cuerpo de la cuenta, sobre todo al principio, puede perjudicar o no, depende de cómo lo tenga”, explicó.
Por último, volvió a incidir en su capacidad de adaptación a los horarios y a las condiciones. “Depende del rival. Hay rivales con los que prefiero jugar de día y otros de noche. A mí no me importa. Los tenistas nos tenemos que adaptar a toda la serie de circunstancias que haya: mucho calor, nublado, viento, frío, de noche, e intentar jugar nuestro mejor tenis. Veremos a qué hora nos ponen el martes, si siete de la noche o siete del día, pero si es siete de la noche, bienvenido sea, y a prepararnos lo mejor posible”.
Con esta victoria ante Paul, Alcaraz no solo se mete entre los ocho mejores del Abierto de Australia, sino que refuerza una narrativa clara: nivel alto sostenido, convicción en su proceso y una mentalidad de adaptación total a todo lo que venga.
En Melbourne, el murciano sigue avanzando con el foco puesto en algo más que el marcador: la sensación de estar construyendo, partido a partido, el mejor tenis posible para los momentos grandes.