Bienvenidos a Locker Room Code, donde los jugadores ATP Tour comparten las historias que conlleva la vida en el Tour. Desde normas no escritas a errores de principiante, amistades o momentos inolvidables, este especial va más allá de la pista. Esta semana, Tommy Paul reflexiona sobre sus mayores colegas y su pasión por las bromas.
Para Tommy Paul, la vida en el vestuario supone algo más que preparar el siguiente partido. Es un lugar donde se comparten bromas y, especialmente, donde los jugadores conocen a sus rivales lejos de la competición.
El estadounidense, de 29 años, forma parte del ATP Tour desde 2017 y ha visto infinidad de personalidades a su alrededor. En ese camino, Paul se ha convertido en uno de los jugadores más populares del vestuario, formando un bonito grupo de amigos que hacen los viajes algo más amenos.
"Siento que, actualmente, el vestuario es diferente al de los años 90", dijo Paul a ATPTour.com sobre la dinámica dentro de los vestuarios. "En los años 90 había grandes enfrentamientos y, no quiero decir que hubiera egos mayores, pero eran egos distintos".
"En este momento, siento que las personas que viajamos juntas a los torneos durante todo el año. Nadie quiere un mal ambiente en el vestuario. Creo que todos nos respetamos".
Aunque no pueda hablar por experiencia propia sobre los años 90, la llegada de Paul al Tour ha coincidido con un momento espléndido para el tenis estadounidense masculino. Es uno de los 14 estadounidenses presentes en el Top 100 del PIF ATP Rankings, una fuerza constante en los torneos y una realidad que asegura grandes momentos cuando el grupo se reúne.
Paul mantiene una amistad especialmente estrecha con Taylor Fritz y Frances Tiafoe, mientras que Reilly Opelka fue el padrino de su boda con Paige Lorenze el mes pasado. ¿Por qué encaja tan bien este grupo de jugadores?
"A nuestra manera, creo que somos divertidos de ver", explicó Paul. "Siempre me parece interesante que seamos personas tan diferentes y tan cercanas al mismo tiempo. Todos nosotros somos muy distintos, pero salimos a cenar y lo pasamos bien. Me encanta pasar tiempo con los estadounidenses. No es que los europeos o los sudamericanos no sean buenos tipos, simplemente me llevo bien con ellos de forma natural".
Paul y Tiafoe se abrazan tras su batalla en Houston:
El grupo de estadounidense ha jugado un gran papel en el camino de Paul, incluyendo a unos John Isner y Steve Johnson a los que admiraba. Sin embargo, Paul vivió algunos de sus momentos más memorables en el vestuario con figuras que ya habían alcanzado la cima.
"Entrené con Roger [Federer] en el US Open cuando yo tenía 17 años o así", explicó Paul. "Eso fue genial. Cinco meses después, entrené junto a Rafa [Nadal], practicamos durante unos cuatro días seguidos en Miami. Fue fantástico poder haber con él y entrenar a su lado".
"Algo que recuerdo bien es que Roger estaba al día del tenis junior. Había ganado 17 títulos de Grand Slam por entonces, pero conocía a los juniors del momento, y a los que jugaban en el US Open. Eso me pareció muy sorprendente y bonito".
Para cualquier jugador joven que llega al Tour, entrar a un vestuario repleto de estrellas puede resultar abrumador. Paul tuvo la suerte de contar con personas a su alrededor que le ayudaron en el proceso. Ahora, tras años viajando alrededor del mundo, es uno de los jugadores más experimentados capaces de hacer que la nueva generación se sienta como en casa.
Ser uno de los tipos más sociables del Tour no implica que Paul hable sin parar al entrar en pista. En la preparación de un partido, llega un momento en que las risas desaparecen dando paso a la concentración.
"Diría que me gusta conversar, pero básicamente con la misma gente cada semana. Tengo un grupo de amigos con los que me gusta hablar en el vestuario, incluso antes de mis partidos", explicó Paul. "Antes del calentamiento soy bastante hablador, eso es normal. Después de calentar, justo antes de jugar, prefiero quedarme más callado y hablar menos".
"Si me enfrento a alguno de mis mejores amigos, si vamos a estar en el vestuario, es lógico estar cerca y hablar con ellos".

Taylor Fritz y Tommy Paul ganaron la medalla de bronce en dobles masculino en los Juegos Olímpicos de París 2024. Fotografía: Joe Scarnici/Getty Images for USOPC
Sin lugar a dudas, formar parte de un vestuario también implica aprender cosas que no están escritas en ningún sitio. Paul ha ganado cinco títulos ATP Tour y suma 15 victorias Lexus ATP Head2Head ante rivales Top 10, acumulando muchos grandes momentos a celebrar.
Siempre hay un tiempo y un sitio para todo.
"Celebrar junto a tu equipo en el vestuario delante del tipo al que acabas de derrotar", respondió Paul sobre una norma no escrita en el vestuario. "Lo he vivido, pero creo que solo ante jugadores muy nuevos. Una vez la gente lleva tiempo en el Tour, eso no sucede tanto".
"No sé si soy el indicado para dar un consejo, pero creo que todos son bastante buenos en el vestuario".
Quizá sea eso lo que convierte la perspectiva de Paul en algo tan interesante. Hay mucha competencia, pero fuera de las pistas impera el respeto, la amistad e, inevitablemente, algo de vacile.
Para Paul, el código del vestuario no consiste en una larga lista de normas. Se trata de leer el ambiente, conocer a tu gente, dar espacio cuando es necesario y comprender que, en un deporte donde todos buscan las mismas victorias, hay margen para disfrutar a lo largo del camino.