Carlos Alcaraz decidió que este lunes la mejor preparación era no tocar una raqueta.
Después de cuatro partidos en el US Open y de una ausencia de más de cuatro meses antes de llegar a Nueva York, el español continúa midiendo cada carga con especial atención. Un día después de superar a Tommy Paul en tres sets y alcanzar los cuartos de final, Alcaraz no acudió a las instalaciones de Flushing Meadows ni realizó una sesión de entrenamiento.
El plan fue otro: recuperar.
Alcaraz se quedó fuera del recinto durante toda la jornada y aprovechó también para pasear por Nueva York junto a parte de su familia y su equipo. Una imagen bastante diferente a la que ofrecerá este martes, cuando le espere Ben Shelton al otro lado de la red en el Arthur Ashe Stadium.
El descanso encaja con la manera en la que Alcaraz y su equipo están gestionando su regreso.
Desde que aterrizó en Nueva York, cada decisión ha estado condicionada por una prioridad que el propio español ha repetido durante todo el torneo: escuchar al cuerpo después de 139 días sin competir en individuales. Antes de comenzar el US Open no sabía cómo reaccionaría a la acumulación de partidos, cuánto tardaría en recuperar entre rondas ni cómo respondería la muñeca derecha después de enfrentarse nuevamente a la exigencia de un Grand Slam.
Cuatro partidos después, las respuestas están siendo mejores de lo que esperaba.
“Al principio del torneo no venía con ninguna expectativa, sino simplemente venir a ver cómo reaccionaba mi cuerpo, cómo reaccionaba sobre todo la muñeca y sobre todo disfrutar de volver a la competición”.
Esa preocupación ha ido perdiendo peso con el paso de las rondas.
Alcaraz ha superado a Roman Safiullin, Jaime Faria, Yibing Wu y Tommy Paul para alcanzar los cuartos de final. Solo Faria consiguió arrebatarle un set y ante Paul firmó su victoria más convincente hasta ahora, un 6-4, 6-3, 6-4 que le permitió resolver el partido sin añadir un desgaste innecesario antes de entrar en la parte decisiva del torneo.
El propio Alcaraz se puso nota después del encuentro.
“La nota está siendo alta y notable. Yo creo que me estoy dando un notable de momento, tanto al torneo como al día de hoy”.
Todavía encuentra margen.
“Muchas cosas que puedo mejorar, que me quiero sentir más cómodo cuando llegue el momento, pero en general me siento muy contento con cómo están yendo las cosas”.
Ese momento empieza a acercarse.
Shelton representa un salto de exigencia.
El estadounidense alcanzó los cuartos después de derrotar a Stefanos Tsitsipas por 6-2, 6-3, 6-4, sin afrontar una sola bola de break y ganando el 83% de los puntos disputados con su primer servicio. Antes había superado en cuatro mangas a Hubert Hurkacz y Denis Shapovalov.
Será también un desafío diferente a los anteriores.
Shelton es zurdo, explosivo, tiene uno de los servicios más poderosos del circuito y jugará en casa. Ya sabe, además, lo que significa avanzar lejos en Nueva York: alcanzó las semifinales del US Open en 2023 y esta será su segunda presencia en los cuartos de final del torneo.
“Va a hacer falta un tenis especial”, reconoció Shelton después de superar a Tsitsipas.
El estadounidense también puso en perspectiva lo que está haciendo Alcaraz después de tantos meses fuera.
“El nivel al que está jugando es realmente impresionante. No jugar durante cinco meses y salir a hacer lo que ha hecho hasta ahora en este torneo es sobrehumano”.
Shelton anticipa espectáculo. “Creo que va a haber fuegos artificiales el martes”.
Alcaraz ya había avisado antes de conocer definitivamente a su rival. “Es un jugador muy explosivo”.
El español sabía que el ganador del encuentro entre Shelton y Tsitsipas plantearía un desafío considerable. Finalmente será el estadounidense, un rival al que conoce bien y ante el que nunca ha perdido.
Alcaraz domina 3-0 su series Lexus ATP Head2Head.
La primera vez se encontraron en Canadá en 2023, con victoria del español por 6-3, 7-6(3). Volvieron a enfrentarse en la Laver Cup de 2024, donde Alcaraz se impuso por 6-4, 6-4.
El precedente más reciente resulta especialmente útil para entender el desafío que tendrá delante. Fue en los octavos de final de Roland Garros 2025.
Shelton consiguió entonces llevar a Alcaraz hasta un primer set decidido en el tie-break, le arrebató después la tercera manga y obligó al español a trabajar durante cuatro sets antes de cerrar la victoria por 7-6(8), 6-3, 4-6, 6-4.
Es la única vez que Shelton ha conseguido ganarle un set. Alcaraz terminó levantando aquel Roland Garros. Ahora las condiciones serán completamente diferentes. Pista dura. Arthur Ashe. Sesión nocturna. Y buena parte del estadio empujando al estadounidense.
También habrá una particularidad para Alcaraz. Después de superar a Paul, otro jugador local aparece inmediatamente en su camino. El español ya había hablado sobre la posibilidad de encontrarse estadounidenses durante las últimas rondas del torneo.
“Creo que es una gran oportunidad para jugar contra americanos si van pasando cuando juegan en casa. Es un gran reto”.
Shelton será el siguiente. Y probablemente el ambiente también forme parte del examen.
Hasta ahora, Alcaraz ha ido recuperando elementos diferentes de su juego con cada partido. Primero necesitó comprobar que podía competir durante varias horas sin problemas físicos. Después tuvo que reaccionar tras perder un set ante Faria. Frente a Wu convivió con la frustración y con momentos en los que no encontraba las decisiones adecuadas. Contra Paul volvió a gestionar bolas de break, oportunidades desperdiciadas y situaciones que el marcador final no terminó de reflejar.
“Ha parecido más fácil de lo que ha sido en pista”.
Alcaraz sabe que todavía está reconstruyendo automatismos.
“Son situaciones que, aunque demos la sensación de que estamos calmados y que lo hayamos hecho bien, a veces son difíciles de gestionar”.
Shelton promete llevar esa exigencia un poco más lejos. Por potencia. Por velocidad. Por el servicio. Y por un escenario que probablemente tendrá una energía diferente a la que Alcaraz ha encontrado durante sus cuatro primeras rondas.
El español llegará, al menos, con un día completo de recuperación. Sin entrenamiento. Sin desplazamiento hasta Flushing Meadows. Sin necesidad de sumar más golpes a unas piernas y una muñeca que llevan cuatro partidos respondiendo mejor de lo previsto.
Durante su lesión, Alcaraz aprendió que no todos los días tienen que estar ocupados por el tenis. En Nueva York, incluso dentro de un Grand Slam, está aplicando esa lección.
Este lunes tocó recuperar, pasear y estar con los suyos.
El martes volverá el ruido.
Y Shelton promete bastante.