Yevgeny Kafelnikov repara en lo rápido que pasa el tiempo. “Ni quiero pensarlo”, señaló el miembro del Club de los No. 1 ATP.
Pero han pasado 30 años desde que logró una hazaña sin igual en Roland Garros, algo que ningún otro hombre ha logrado en un Grand Slam desde entonces. A sus 22 años, conquistó la corona tanto en el cuadro individual como en el dobles en la tierra batida francesa.
“Tenía un plan. Tenía un objetivo que quería cumplir”, confesó Kafelnikov a ATPTour.com. “En esa época, mi estado de forma era fantástica y estaba pasando mi mejor momento de confianza. Estaba casi destinado a ganar”, continuó antes de añadir: “No al 100%, pero sentía que tenía una buena oportunidad, debido al gran estado de forma con el que llegaba al torneo”.
En el tenis actual, es extraño ver a un especialista de dobles llegar lejos en el cuadro individual de un torneo de Grand Slam. Ningún campeón de dobles ha conquistado también el título individual en algún ‘major’ desde 2002, cuando un inspirado Kafelnikov se llevó el trofeo por parejas junto a Paul Haarhuis en Roland Garros. Pero nadie se ha coronado en individual y dobles en la misma edición desde hace 30 años, cuando lo hizo Kafelnikov.
Al inicio de la gira de tierra en 1996, había ganado un título ATP Tour en Praga, firmó las semifinales en el ATP Masters 1000 de Hamburgo y logró una victoria muy importante para su confianza en la World Team Cup de Dusseldorf: derrotó a Pete Sampras por 6-3, 6-2. A pesar de que la tierra batida nunca fue una superficie donde el estadounidense se sintió cómodo, el No. 1 del PIF ATP Rankings había ganado sus primeros cuatro partidos de la rivalidad Lexus ATP Head2Head ante Kafelnikov.
“Creo que Pete no creía que yo jugara tan bien en ese momento sobre tierra batida, por mi historial contra él en dos partidos anteriores en esa superficie”, indicó Kefelnikov, que había perdido en tierra ante Sampras previamente en la World Team Cup 1994 y en Copa Davis en 1995. “A pesar de ser en tierra, me había ganado. La última vez que jugamos fue en la final de la Copa Davis, y la mayoría de las vece que jugamos me ganó sin ceder sets. Así que no tenía la sensación de que iba a perder contra mí”.
“Pero en una pista diferente, demostré que era una historia diferente cinco meses después, de diciembre a mayo. Y creo que eso fue lo que marcó en las semifinales de Roland Garros, también”, explicó.
Y es que Kafelnikov y Sampras volvieron a cruzarse en semifinales de Roland Garros ese año. El americano fue el rival de mayor prestigio que encontró al otro lado de la red en esa edición y el único Top 10. Pero el dos veces campeón de Grand Slam (también en el Abierto de Australia 1999) tuvo que afrontar un cuadro complicado, donde debió batir a tres españoles que se desenvolvían a la perfección en la superficie: Galo Blanco, Felix Mantilla y Francisco Clavet.
“No es fácil enfrentarse a estos jugadores en tierra, pero le gané a todos”, recordó Kafelnikov. “Gracias a la confianza que tenía”.
El año anterior, Kafelnikov había perdido en semifinales de Roland Garros ante el hombre que acabó levantando el título: Thomas Muster. Pero con cuatro victorias consecutivas al inicio del torneo, estaba preparado para protagonizar otra gran actuación. A esas alturas del torneo, además, Kafelnikov tenía motivos para sonreír por lo que pasó al otro lado del cuadro: Michael Stich sorprendió al segundo favorito, Muster.
“Físicamente estaba fuerte. Estaba preparado para competir tres, cuatro o cinco horas contra cualquiera en ese momento. Excepto, quizás, Muster”, confesó Muster. “Era un jugador que quiera evitar en el cuadro. Por suerte, Michael lo derrotó en cuarta ronda. Era el único jugador probablemente con el que sentía que podía tener problemas”.
“Las cualidades de Thomas en tierra batida eran sensacionales. Estaba logrando todo tipo de récords… en 1995 y 1996 era imparable. Y el año anterior, me había derrotado en tres sets en semifinales, así que en el fondo eso estaba presente en mi cabeza. De nuevo, era el único jugador que podía realmente crearme grandes problemas. Sólo él, nadie más”.
Al mismo tiempo, a Kafelnikov no le preocupaba el desgaste físico que podía producirle avanzar rondas tanto en individual como en dobles. Después de cuatro victorias en individual, salía a correr ocho kilómetros alrededor de la pista Philippe-Chatrier.
“Estaba convencido que toda la dedicación y el trabajo duro, iba dar sus frutos”, aseguró Kafelnikov. “Que el tiempo que pasé dentro de la pista y fuera, en el gimnasio, iba a tener su recompensa. Eso era lo importante”.

Yevgeny Kafelnikov y Daniel Vacek celebran su título de dobles en Roland Garros 1996. Foto: AFP/Getty Images
Kafelnikov y Daniel Vacek fueron avanzando en el cuadro de dobles sin dejarse un set por el camino. Y en solitario, el campeón sólo se dejó un set frente a Richard Krajicek en cuartos de final. Después de batir en semifinales a Sampras por 7-6(4), 6-0, 6-2, derrotó a Stich por 7-6(4), 7-5, 7-6(4) en la final.
Tres años después, Kafelnikov ascendió hasta el No. 1 del PIF ATP Rankings.
Tres décadas después, aún perdura el respeto en el mundo del tenis a la hazaña que logró entonces en París. Alexander Zverev, que persigue su primer título de Grand Slam este año en Roland Garros, alabó el esfuerzo de Kafelnikov de entonces.
“Eso es imposible hoy. Por eso digo que es el jugador más infravalorado de todos los tiempos. Probablemente no fue tan espectacular como [Andre] Agassi, Pete Sampras o Marat Safin. Pero ganaba”, comentó Zverev a ATPTour.com. “Ha ganado más que Marat Safin y la gente conoce más a Marat Safin que a él porque siempre estuvo un poco en la sombra, un tipo discreto que no requería atención. Pero fue un absoluto mounstro”.
Sobre el juego de Kafelnikov, Zverev añadió: “Para derrotarlo, tenías que jugar muy, muy bien. No te permitía ganarle… Hace treinta años, quizás no había tanta potencia como ahora. Podías sacar a los rivales de la pista y creo que es lo que le hacía grande”.
Ese es el tenis que mantiene a Kafelnikov en los libros de historia. El miembro del Club de los No. 1 ATP lo resume en una frase.
“Nadie volverá a conseguirlo”.

Kafelnikov con el trofeo de Roland Garros en 2020.